Preguntarle a una inteligencia artificial qué se puede cocinar con lo que hay en la nevera se ha convertido en un gesto casi tan cotidiano como buscar una receta en Google. ChatGPT, Gemini y una oleada de aplicaciones especializadas ya son capaces de diseñar recetas, menús semanales completos e incluso la lista de la compra a partir de un puñado de ingredientes y unas pocas indicaciones. La pregunta que empieza a interesar tanto a quien cocina en casa como a la hostelería es hasta dónde llega esa ayuda, y en qué momento sigue haciendo falta el criterio de quien cocina.
De la nevera al plato: una foto y un prompt bastan
El uso más extendido es también el más sencillo. Basta con hacer una foto a la nevera o a la despensa y preguntarle a la IA qué se puede preparar con ello para recibir varias propuestas con ingredientes, pasos y tiempos de cocción. La clave para que el resultado sea útil, y no una receta genérica, está en la forma de preguntar: cuanto más específico sea el prompt, sea porque se indica el tipo de plato, el tiempo disponible o alguna intolerancia alimentaria, mejor se ajusta la respuesta a lo que realmente se necesita cocinar.
A ese uso informal se suman ya herramientas pensadas específicamente para esto. PlantJammer construye recetas vegetarianas a partir de los ingredientes disponibles, Mr. Cook permite fotografiar la despensa o describir una idea de plato para obtener una receta al instante, y Let’s Foodie apuesta por propuestas rápidas y bien explicadas para quien no tiene mucha experiencia entre fogones. Otras van un paso más allá en el propósito: Sabrosas Sobras, la herramienta que ALDI puso en marcha para dar salida a los alimentos que suelen quedarse olvidados en la nevera, genera recetas a partir de sobras con el objetivo explícito de reducir el desperdicio alimentario en los hogares.
Menús semanales sin pensar, y con la compra ya resuelta
El siguiente escalón no es la receta suelta, sino la planificación completa. En España, MercaGPT se ha convertido en un caso destacado de esta tendencia: diseña menús semanales adaptados a perfiles alimentarios concretos (intolerancia al gluten, dietas veganas, keto o necesidades de un deportista, entre otros), añade la información nutricional de cada plato y compara precios entre los principales supermercados del país para ajustar también el gasto. Es la diferencia entre pedirle una idea a la IA y delegarle, directamente, la organización semanal de la cocina.
Cuando el electrodoméstico también piensa el menú
La inteligencia artificial no solo vive en el móvil: también se ha instalado dentro de los propios electrodomésticos. Thermomix incorporó en su plataforma Cookidoo, con más de 85.000 recetas disponibles, una función de recomendaciones personalizadas que aprende del historial de platos cocinados y de las búsquedas de cada usuario para sugerir nuevas ideas, reduciendo el tiempo que antes se dedicaba a buscar qué preparar. El movimiento confirma que, para los fabricantes de menaje inteligente, la IA ya no es un complemento externo, sino una función que se integra de serie en el propio aparato.
La IA también llega a la carta del restaurante
El fenómeno no se queda en la cocina doméstica. La startup española Delectatech ha desarrollado un sistema que lee y aprende de información gastronómica de más de 150.000 restaurantes de toda España (descripciones, cartas y opiniones de clientes) para ayudar al sector de la restauración a tomar mejores decisiones sobre su oferta. En paralelo, y aprovechando que España recibe cada año decenas de millones de turistas internacionales, han surgido herramientas que traducen automáticamente las cartas a varios idiomas, detectan alérgenos y generan descripciones de los platos, un uso mucho más operativo que creativo, pero que ya forma parte del día a día de bares y restaurantes.
Los límites: por qué la IA aún no sustituye al cocinero
El interés por este tipo de herramientas es real: según una encuesta de la Fundación del Consejo Internacional de Información Alimentaria (IFIC), cerca de la mitad de los consumidores encuestados se muestra interesada en usar la inteligencia artificial para planificar sus comidas y recibir sugerencias de recetas. Pero las pruebas prácticas también han dejado claros los límites. Cuando la petición es demasiado vaga, la IA tiende a devolver combinaciones genéricas o poco inspiradas, como comprobó Directo al Paladar en una de sus pruebas con ChatGPT. La propia ALDI advierte, en la letra pequeña de Sabrosas Sobras, de que las recetas generadas pueden contener ocasionalmente imprecisiones, ya que el sistema no verifica el estado real de los alimentos ni sustituye el criterio de quien cocina.
Por ahora, el papel de la inteligencia artificial en la cocina se parece más al de un ayudante rápido que al de un chef: buena para destapar ideas, ahorrar tiempo y aprovechar lo que ya se tiene en casa, pero todavía dependiente de la revisión humana quien decide, en última instancia, cómo queda el plato.
Puedes seguir toda la actualidad del sector en la sección Gastronomía de El Diario Empresarial. Sobre otros usos cotidianos de la inteligencia artificial, también puede interesarte Meta lleva su IA a los mensajes privados de Threads.
