• Home  
  • Cómo funciona el reconocimiento facial en los móviles
- Tecnología

Cómo funciona el reconocimiento facial en los móviles

Desbloquear el móvil con solo mirarlo se ha vuelto tan cotidiano que casi nadie se pregunta ya cómo lo hace el teléfono. Pero detrás de ese gesto instantáneo hay dos formas muy distintas de resolver el mismo problema, un contraste de hardware y seguridad que en Informática aparece una y otra vez: por qué algunas […]

Desbloquear el móvil con solo mirarlo se ha vuelto tan cotidiano que casi nadie se pregunta ya cómo lo hace el teléfono. Pero detrás de ese gesto instantáneo hay dos formas muy distintas de resolver el mismo problema, un contraste de hardware y seguridad que en Informática aparece una y otra vez: por qué algunas aplicaciones bancarias confían en la cara de un iPhone y desconfían de la de un Android.

El escaneo en 3D: así funciona Face ID

El sistema de Apple, TrueDepth, no se conforma con hacer una foto. Un proyector lanza más de 30.000 puntos infrarrojos invisibles sobre el rostro, una cámara infrarroja los lee y, con esa información, el dispositivo construye un mapa de profundidad tridimensional de la cara, no una simple imagen bidimensional. El chip Neural Engine, protegido dentro del llamado Secure Enclave, convierte ese mapa en una representación matemática y la compara con los datos guardados al configurar Face ID por primera vez. Como el proceso depende de la geometría real del rostro y no de la luz ambiente, funciona igual de bien a oscuras que a plena luz del día, y se adapta de forma automática a cambios graduales como el maquillaje o una barba que va creciendo. Si el cambio es más drástico, el sistema pide el código antes de actualizar los datos guardados.

La mayoría de Android usa una cámara, no un sensor 3D

La inmensa mayoría de los móviles Android, incluidos modelos de gama alta de Samsung, OnePlus u otras marcas, resuelve el reconocimiento facial de una forma mucho más sencilla: con la cámara frontal normal, la misma que se usa para los selfies. Eso significa que el análisis se hace en dos dimensiones, sin profundidad, lo que lo hace más vulnerable frente a una simple fotografía o a una imitación. Google llegó a incluir sensores 3D similares a los de Apple en el Pixel 4, pero los descartó en los modelos posteriores, y la mayoría de fabricantes Android nunca han llegado a incorporar ese hardware específico.

Por qué las apps de banco no siempre aceptan la cara en Android

Sea cual sea el sistema, el proceso interno sigue siempre las mismas cuatro fases: detección del rostro, extracción de sus características biométricas, comparación con el patrón guardado y, por último, la decisión de identificar o rechazar al usuario. Lo que cambia es el nivel de confianza que ese proceso puede ofrecer. Google clasifica la seguridad biométrica en tres niveles: clase 1 (solo por comodidad), clase 2 (seguridad débil) y clase 3 (seguridad fuerte), y recomienda a los desarrolladores exigir la clase 3 por defecto para cualquier autenticación sensible. El reconocimiento facial basado únicamente en cámara 2D suele quedarse por debajo de ese umbral, razón por la que buena parte de las aplicaciones bancarias en Android piden usar la huella dactilar en lugar de la cara para autorizar pagos, mientras que Face ID sí suele aceptarse por su mapeo en profundidad.

Dónde se guardan tus datos faciales

Tanto en iPhone como en Android, la representación matemática del rostro se cifra y se guarda dentro del propio dispositivo, no en un servidor externo, y solo se utiliza para comparaciones internas cada vez que se intenta desbloquear el teléfono. Esta arquitectura, pensada para no exponer los datos biométricos fuera del móvil, es distinta del reconocimiento facial que llevan años usando cuerpos policiales para identificar rostros en cámaras de videovigilancia: aquí hablamos siempre de un uso local, pensado solo para confirmar que quien sostiene el teléfono es su propietario.

Con cámaras cada vez más precisas y chips capaces de procesar estos cálculos en fracciones de segundo, la diferencia entre desbloquear el móvil con la cara o con la huella se ha convertido, sobre todo, en una cuestión de cuánta seguridad exige lo que hay detrás: para abrir el teléfono, casi cualquier sistema sirve; para autorizar un pago, no todos pasan el examen.


Algunos datos interesantes

  • Face ID (TrueDepth) proyecta más de 30.000 puntos infrarrojos y crea un mapa 3D del rostro; la mayoría de Android usa solo la cámara frontal en 2D.
  • El proceso siempre sigue cuatro fases: detección, extracción de características, comparación y decisión.
  • Google clasifica la biometría en tres niveles de seguridad (clase 1, 2 y 3); el reconocimiento facial 2D suele quedarse por debajo de la clase 3.
  • Por eso muchas apps bancarias en Android piden huella dactilar en lugar de cara para autorizar pagos.
  • Los datos faciales se cifran y se quedan dentro del propio dispositivo, sin enviarse a servidores externos.

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Nuestra Filosofía

En El Diario Empresarial creemos en un periodismo riguroso, objetivo y cercano, ofreciendo información relevante y actualizada sobre los acontecimientos más importantes.

Top Posts