El IPC alcanza el 4,9% impulsado por carburantes y turismo
El Índice de Precios de Consumo (IPC) en España elevó su tasa interanual seis décimas en el noveno mes del año, situándose en el 4,9%. Este repunte, confirmado por los datos definitivos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), sitúa el indicador en su nivel más alto desde febrero de 2023, cuando registró un 6%. Con este incremento, la inflacion septiembre encadena tres meses consecutivos de ascensos y suma ya dos periodos consecutivos por encima del umbral del 4%.
Los motivos principales de este aceleramiento de los precios se encuentran en el encarecimiento de los combustibles y en la evolución del sector turístico. Tal como señala el organismo estadístico, el comportamiento de los paquetes turísticos y la persistencia del shock energético han condicionado de manera directa el resultado. En este contexto, cabe destacar que la tasa interanual a impuestos constantes se situó en el 5,4%, medio punto por encima del IPC general, tras no registrar variaciones fiscales adicionales reseñables en el periodo.
Además, cabe señalar que la evolución mensual experimentó una subida del 0,3% en comparación con agosto. Aunque esta variación intermensual es cuatro décimas inferior a la registrada el mes anterior, representa el incremento más acusado para un mes de septiembre desde el año 2021, consolidando una tendencia al alza que los analistas siguen muy de cerca en la economía doméstica.
Comportamiento de la inflación subyacente y los alimentos
En paralelo al índice general, la inflacion subyacente —que excluye de su cálculo los productos energéticos y los alimentos no elaborados— aumentó dos décimas en septiembre para situarse en el 3,1%. Esta cifra representa el nivel más elevado registrado desde marzo de 2024, situándose no obstante 1,8 puntos por debajo de la tasa general. Las estadísticas del INE reflejan además que la variación mensual experimentó la mayor subida para un mes de septiembre desde el año 2021, acumulando ocho meses consecutivos de alzas en términos mensuales.
Por su parte, los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas experimentaron un incremento interanual del 2,7% en septiembre, alcanzando su cota más alta desde el pasado mes de marzo. Desde el Ministerio de Economía se ha matizado que, a pesar de este repunte mensual, la inflación acumulada de los alimentos ha descendido un 0,4% desde el estallido del conflicto en Irán, lo que sugiere por el momento una contención frente a posibles efectos de segunda vuelta en la cesta de la compra básica.
Por otro lado, las actividades recreativas, deporte y cultura registraron un encarecimiento notable, con un incremento de su inflación de hasta 2,5 puntos para situarse en el 3,6%. Este comportamiento estuvo marcado principalmente por la evolución de los paquetes turísticos, cuyos precios experimentaron un descenso inferior al registrado durante el mismo mes del año anterior, impulsando al alza el índice general del mes.
Contexto económico y medidas gubernamentales
El encarecimiento generalizado responde en gran medida a la evolución de los productos energéticos. Informes previos del sector financiero, como los difundidos por el Banco de España, ya advirtieron sobre la rápida traslación de los costes del gas a la factura eléctrica y su posterior repercusión en la macroeconomía. En el caso de los carburantes, el gasóleo ha llegado a disparar su precio un 34% en el último año, mientras que la gasolina se ha encarecido más de un 27% debido al impacto continuado de la crisis energética internacional derivada del conflicto en Irán y a un claro efecto base estadístico, ya que los combustibles registraron descensos en septiembre de 2025.
Respecto a la respuesta institucional, se han planteado divergencias sobre el alcance de las medidas fiscales. Mientras algunas fuentes apuntan a la continuidad de protecciones específicas para familias y empresas, el Ministerio de Economía ha precisado que no se aplicarán reducciones adicionales en el IVA ni en el Impuesto Especial sobre la Electricidad. El argumento oficial se sustenta en que la tasa anual de inflación de dicho suministro se situó en el 11,4%, manteniéndose por debajo del umbral del 15% establecido para activar dichos recortes impositivos. La situación económica general deja así un escenario de contención fiscal estricta ante el repunte continuado de los precios en el cierre del ejercicio.
