Una alianza estratégica de tres años para escalar la tecnología
El Banco Santander ha dado un paso decisivo para transformar el uso de la tecnología en su organización mediante la firma de una alianza Santander Nvidia IA de tres años de duración. El acuerdo, anunciado en octubre de 2026, busca que la inteligencia artificial deje de ser una herramienta de carácter estrictamente experimental para integrarse de forma transversal en el funcionamiento diario del grupo financiero presidido por Ana Botín. Esta colaboración plurianual refuerza el trabajo previo que ambas compañías venían desarrollando en el Santander AI Lab, el laboratorio especializado de la entidad.
La iniciativa se enmarca en un contexto de negocio donde el sector financiero busca fórmulas para incrementar su eficiencia operativa y elevar su rentabilidad. Según la información difundida por medios como Forbes España, la entidad pretende que la adopción tecnológica generalizada sirva tanto para recortar gastos innecesarios como para optimizar la relación con los clientes y abrir nuevas vías de ingresos adicionales en los próximos ejercicios, consolidando un plan estratégico bien definido para el periodo 2026-2028.
Optimización de costes y modelos especializados en la banca
Uno de los ejes fundamentales de este despliegue tecnológico impulsado por la alianza Santander Nvidia IA es la transición desde grandes modelos generales de lenguaje hacia arquitecturas más pequeñas, precisas y adaptadas a las necesidades específicas de la operativa bancaria. Gracias al soporte técnico del gigante tecnológico, el banco está logrando reducciones drásticas en los costes de ejecución asociados a procesos experimentales y de interacción con clientes en su actividad diaria.
En concreto, las pruebas realizadas reflejan que los costes por interacción han podido descender desde aproximadamente cinco euros en fases iniciales hasta unos 0,03 euros en casos de uso concretos, manteniendo unos estándares óptimos de rendimiento. Para alcanzar estos resultados y consolidar este hito dentro del sector, la entidad financiera emplea diversas soluciones avanzadas desarrolladas por su socio tecnológico:
- Nvidia NeMo Customizer: Utilizado para ajustar y personalizar modelos de inteligencia artificial orientados a tareas bancarias muy concretas y específicas.
- Nvidia Kumo: Empleado en el desarrollo de capacidades predictivas a partir de datos estructurados para mejorar los procesos del núcleo bancario (core bancario).
- Nvidia Dynamo-Triton: Tecnología de infraestructura que facilita la integración y ejecución eficiente de los modelos a gran escala dentro de los sistemas del banco.
Por su parte, Iñaki Bernal, responsable de Inteligencia Artificial del banco, ha subrayado el papel relevante que desempeña la infraestructura, el software y la investigación de Nvidia a la hora de trasladar desarrollos punteros a entornos reales de producción bancaria, tal como recoge la cobertura periodística de Economía Digital. Del mismo modo, desde Nvidia, Aser Blanco ha señalado que el valor de estas herramientas radica en su correcta adaptación a los datos y necesidades específicas del sector financiero.
Objetivos de negocio y valor estimado hasta 2028
Desde la perspectiva estrictamente financiera, el impacto de este despliegue tecnológico cuenta con metas cuantitativas muy definidas para el medio plazo. De acuerdo con las previsiones manejadas por el grupo, la entidad aspira a generar un valor de negocio acumulado superior a los 1.000 millones de euros entre los años 2026 y 2028. Esta cifra global engloba de manera conjunta el incremento de los ingresos derivados de la optimización comercial y el ahorro de costes operativos impulsados por la automatización de procesos complejos.
A pesar de la ambición de los objetivos marcados, las fuentes consultadas coinciden en señalar que el éxito del despliegue dependerá de la capacidad de la organización para gobernar estos modelos en un entorno altamente regulado como el financiero. Mientras tanto, analistas económicos y publicaciones especializadas como Expansión apuntan que este movimiento consolida una tendencia de colaboración estrecha entre la gran banca internacional y los proveedores globales de hardware y computación avanzada, marcando el camino para futuras innovaciones en el sector.
